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Infórmate adecuadamente de las condiciones meteorológicas y de la situación de la ruta elegida.
Valora la necesidad y evita, en la medida de lo posible los desplazamientos por carretera en las zonas afectadas por nieve.
Dispon de cadenas y guantes para su colocación, linterna, calzado adecuado y ropa de abrigo. Durante la conducción, es preferible tener la calefacción alta y quitarse la ropa de abrigo, ya que su holgura resta eficacia al cinturón de seguridad.
Atiende en todo momento las instrucciones de los agentes de vigilancia en las carreteras.
Circula por carreteras nacionales y en horas diurnas. Evita viajar por la noche por carreteras secundarias.
Atención a las indicaciones de la señalización de la carretera y a la información de los paneles informativos.
Manten la distancia de seguridad con el vehículo precedente. Cuanto peores sean las condiciones, mayor separación.
No adelantes, salvo que se trate de vehículos extremadamente lentos y que se disponga de amplio espacio libre al frente. En presencia de nieve o hielo, los conductores de camiones deben evitar adelantamientos.
Hazte ver mediante la utilización correcta del alumbrado. Enciende el alumbrado de cruce y el específico de niebla, si fuese necesario.
En vía desdoblada, circula por el carril derecho y si tienes que detener el vehículo hazlo siempre fuera de la calzada o en el arcén.
Si los agentes de carretera te indican que inmovilices el vehículo, no reanudes la marcha hasta que los mismos te lo autoricen.
Procura disponer de teléfono móvil (batería llena o cargador de coche) y llenar el depósito de combustible cada 100 kilómetros aproximadamente. El peso adicional sobre el tren trasero aporta más estabilidad y en caso de quedarte “tirado”, podrás mantener la calefacción encendida.
Fuente: DGT
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